El beso
—El traidor estará el día de la boda de tu hermano. Será el que más se alegre por ti y tu familia, el que se acerque el primero a darte un beso.
—El traidor estará el día de la boda de tu hermano. Será el que más se alegre por ti y tu familia, el que se acerque el primero a darte un beso.
Terminó la actuación y, todavía entre aplausos, se apartó al margen del estadio, en la explanada delante de las gradas. El Amado Líder estaba a punto de salir a bendecir a todos los asistentes con sus palabras y a toda la nación a través de la retransmisión por televisión en directo. Ella se sentía privilegiada.
Bajó la escalera y se hizo fuerte en una de las mesas del fondo. Siempre con la pared tras la espalda para evitar sorpresas. Pidió un café aunque hubiera preferido un whisky, pero el local no era de esos que sirven alcohol. Al menos no a esa hora ni tan cerca de la entrada. Se
El ex General se sentó en la silla en la que habrían de entrevistarle. No se trataba de un juicio sino de una comisión de investigación pero, el hecho de que fuera civil y no militar le preocupaba. Vestía un traje azul marino que parecía hecho a medida y su corte de pelo y afeitado
(Letra de la canción ‘Ashtray Heart’ de Placebo) Mi cenicero, mi cenicero Mi corazon de cenicero You are the burden to our ways You are the one who took my place You took a jump into forever A leap of faith I could not take And it was A leap of faith I could not
En septiembre de 1988 aparecía en antena por primera vez Jerry Philips como presentador de las noticias de la noche en la BBC. Una semana más tarde estaba en boca de todos. Era completamente distinto a cualquier otro presentador de noticias que hubiese aparecido en el pasado. Su mirada intensa, la cadencia en su voz,
Suena Stereophonics y, con voz desgarrada, cuenta las penas de una relación acabada. Nos conocimos en un parque, paseando al perro, ya ves tú, qué cosa más tonta. Pero siempre el mismo parque, siempre los mismos perros con siempre sus dueños… pues al final hablas. Hablas del frío de esa noche, del partido del sábado,
Sábado al mediodía en el hotel Ritz de París. Camino nervioso por las calles mojadas tras la lluvia de la noche sabiendo que voy a encontrarme con una leyenda. A mi espalda, la mochila que guarda mi cámara y un cuaderno para tomar notas. No llevo grabadora porque ya sé que no me dejarán usarla.
Me hice mi primer tatuaje con 18 años. Antes hubiera necesitado autorización de mis padres y ellos no me la hubieran dado. Ni yo se la hubiera pedido. Era pequeño, en el omóplato derecho, una pequeña estrella que años más tarde tuve que camuflar en el tatuaje del dragón que ahora cubre mi espalda. Pasé
Todos los cuadros cuentan una historia. Y este cuenta varias. Ella, casi de plástico, no tiene cara porque no es más que un objeto, en cuclillas, exponiendo su sexo, en una postura y con unos tacones que por fuerza deben resultar tremendamente incómodos. Ellos, cámara en mano, grabando cada momento, maximizando el zoom de sus